Dios no hace basura
Uno de los consejos más importantes que se puede dar a quién quiera mejorar su relación de pareja es que empiece por quererse a sí mismo.
Quién está feliz consigo mismo es más tolerante, comunicativo y, sobre todo, no necesita invertir la mayor parte de su tiempo en “quedar bien” (o no quedar como que tiene la culpa de algo, no vaya a ser que su autoestima baje más aún).
Y la ventaja que tenemos por ser creyentes es que lo tenemos más fácil, porque creemos en un Dios amigo y bondadoso, que nos quiere como somos, y que nos ha creado así : con nuestros defectos y cualidades.
Si Dios nos tuviese que valorar como personas (o como padres, como esposos, como pareja, como hijos, como cristianos, …), ¿qué nota nos pondría? Ese Dios que lo perdona todo, que lo sabe todo y que nos ama “personalmente” y totalmente,
¿nos pondría un 5 sobre 10? ¿un 7?
Nos pondría un 10. Cada uno de nosotros es “su hijo favorito”.
Y ha querido crearnos como somos. A Él le daba igual. Si nos hubiese querido de otra forma, lo habría hecho.
Por tanto, somos “exactamente” como Dios nos ha pensado y como nos quiere, distintos y complementarios los unos con los otros, y nos ama porque somos dignos de ser amados, por Él y por los demás.
Desde esta convicción, no necesitamos “defendernos” tanto y podemos dedicarnos a amar.
Post-EM Valencia





